¡Tengo nariz de loro!

¡Tengo nariz de loro!

Nariz de loro, gancho, garfio, tucán….son todos adjetivos que le colocan a aquellas narices prominentes y que se destacan como una parte altamente llamativa de una persona. No es raro escuchar… “¿Te acuerdas de Norma?…. la chica de la nariz grande”. Aunque no sea justo, todos conocemos a alguien que lo reconocen por el tamaño de su nariz.

 

De hecho, este tipo de nariz es el que ocupa el 2do lugar de consultas en mi consultorio. El primer lugar se lo lleva la consulta de pacientes que buscan corregir alguna cirugía previa que no tuvo los resultados que esperaban (también conocidas como cirugías secundarias).

 

Una nariz protuberante es, sin duda, un punto de atracción visual inmediata. Llama la atención aunque no querramos fijarnos. ¿Por qué?, ¡por que está en el medio de la cara!. Realmente es un gran punto focal. Y si este punto tiene una apariencia particular, entonces será uno de los factores por los que las personas lo/la recuerden. Y esto, en muchos casos, constituye una preocupación, malestar y puede llegar a lastimar la autoestima de una persona.

 

En el pasado, entre los años 50 o 60, la nariz grande en un hombre era considerado como un símbolo de carácter y masculinidad. Los varones de la época lucían orgullosos su nariz protuberante. Por su parte, en el caso de las mujeres, se deseaba mas bien lucir una nariz pequeñita, pues esta simbolizaba la delicadeza y femeneidad. Hoy en día, esto ya no es así. Ambos, hombres y mujeres, buscan una nariz que se vea armoniosa con las demás características del rostro y que no se destaque particularmente.

 

Si usted se cuenta en este grupo de personas, y desea corregir su nariz, lo invito a la consulta para evaluar su caso.

 

Saludos cordiales,

 

Dr. Roni Luna



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